Una Aurora polar dentro de nuestra copa

El sol está raruno. Lo dice la NASA, Nostradamus y la civilización Maya al pleno. Por lo visto en un momento dado y cada ciclo de once años, Lorenzo se mosquea y lanza al espacio enormes masas de plasma, y rayos electromagnéticos en todas direcciones, y a la buena de dios. Sigue leyendo

Anuncios

Hay cosas con las que no puede la Merkel

Que tiempos nos toca vivir… A ver quien tiene cuerpo para soportar impertérrito todo un telediario sin desear que nos caiga encima el supermeteoríto maya y acabe con esta bola de sufrimiento. Que si aparece de Guindos (el sosia de Chiquito de la Calzada en el gobierno) para decirnos que aún quedan agujeros en el cinturón, que si don Mariano se bate el cobre en Europa con desoladores resultados… Que si una señora coge un ecce homo y lo deja hecho un pelocho nuevo icono del pop art, que si Cristiano Ronaldo o Messi (para no herir susceptibilidades) se han hecho pupita en el ligamento cruzado… El mundo está loco señores. Sigue leyendo

Gin Tonic de lujo para sibaritas petardos

Quien diga que entre su circulo de amigos no existe la figura del sibarita petardo miente cual bellaco. Si vosotros no lo tenéis es posible que lo seáis vosotros mismos aunque  neguéis la mayor. El sibarita petardo siempre tiene una opinión a contracorriente del público generalizado, un pero a cualquier tipo de combinado por mucho cariño con el que lo preparéis. Le gustará perfumar el Gin Tonic con pepino porque nadie lo hace, pero le parecerá una cosa vulgar cuando el aficionado en masa comience a cogerle el gustillo y despotricará de esa costumbre.

El sibarita petardo pone cara de éxtasis santateresiano cuando se lleva un combinado a la nariz, y observa ascender las burbujas de carbónico con ojo clínico. Se horroriza y estalla en “Ays” y “Uys” si considera que el twist de limón tiene una mota de pellejito blanco del que amarga. El sibarita es un petardo, si, pero es nuestro petardo, y no nos queda otra que intentar cerrarle la boca con una genialidad. Y si no lo conseguimos con lo que os traigo hoy, es que no tiene remedio.

Gin Tonic de lujo para sibaritas petardos: Sigue leyendo

Helado de Gin Tonic para aficionados nivel 100

photo by Jules

Ola de bochornazo, y nosotros que somos mas chulos que un ocho no nos vamos a conformar con el socorrido helado de stracciatela o tutti frutti y vamos a ir un paso más allá. Emulando a Elena Santonja (para cuarentones), o Argiñano (para jovenzuelos) vamos a proponeros una receta de helado que va a hacer las delicias de vuestros invitados, o de vosotros mismos. Coged lápiz y papel (tipica frase hortera de los cocineros televisivos), que empezamos:

Helado “Gin Tonic Tour” Sigue leyendo

El infugintonic de las five o´clock

La idea es de Meriem y Antonio. Los dos regentan el bar Bakara en Barbate (Cádiz), y con el Infugintonic buscan dar una vuelta de tuerca a este mundillo tan agradecido para cualquier propuesta innovativa.

Pues la cosa es simple y complicada al tiempo. Simple porque el Infugintónic no deja de ser una bolsita para infusiones al uso, de esas que coges el hilito y tiras arriba y abajo, arriba y abajo mientras suelta todo tipo de aromas allá donde se sumerja. Como un poleo o un té a las cinco, vaya. Y complicado porque Meriem y Antonio se han pegado el curro de estudiar cada ginebra para acertar con la combinación de fruta deshidratada que compone cada bolsita  durante meses. Sigue leyendo

Tomar un Gin Tonic en Valencia

Ya sois unos cuántos los que nos preguntáis por locales donde disfrutar de un Gin Tonic en Valencia. Se nota que estamos en pleno verano y que muchos os dejáis caer por allí, así que hemos movilizado a nuestros contactos de la tierra de las flores, de la luz y del amor para que rebusquen esos locales y ponéroslo fácil.

Nos cuentan que en Valencia hay locales, y muy buenos en lo que tomarse el copazo, así que no os aburro y paso a enumerarlos:

Sigue leyendo

Los camareros Jedi y el reverso tenebroso

Más de una vez hemos hablado aquí sobre la importancia capital del bartender y su experiencia tras la barra a la hora de disfrutar de un Gin Tonic de calidad. Los años pesan en este caso. Tener el culo pelado tras una barra acumulando horas y horas entre espirituosos, clientes distinguidos, menos distinguidos, y beodos redomados, curte y de qué manera. También el hecho de que el camarero sea vocacional. Que se sienta realizado empujando delicadamente entre el índice y el corazón un copazo máximo exponente de su arte hasta el otro lado de la barra, donde espera el cliente, que a menudo pretende saber más que él. El camarero vocacional merece todo nuestro respeto y que nos postremos de hinojos ante su buen hacer. El mayor homenaje que le podemos hacer es valorar su arte y hacérselo saber, y por supuesto, volver a hincar codo en esa barra hasta profesarle tanta devoción como al mismo marido, o mujer. Sigue leyendo