Los camareros Jedi y el reverso tenebroso

Más de una vez hemos hablado aquí sobre la importancia capital del bartender y su experiencia tras la barra a la hora de disfrutar de un Gin Tonic de calidad. Los años pesan en este caso. Tener el culo pelado tras una barra acumulando horas y horas entre espirituosos, clientes distinguidos, menos distinguidos, y beodos redomados, curte y de qué manera. También el hecho de que el camarero sea vocacional. Que se sienta realizado empujando delicadamente entre el índice y el corazón un copazo máximo exponente de su arte hasta el otro lado de la barra, donde espera el cliente, que a menudo pretende saber más que él. El camarero vocacional merece todo nuestro respeto y que nos postremos de hinojos ante su buen hacer. El mayor homenaje que le podemos hacer es valorar su arte y hacérselo saber, y por supuesto, volver a hincar codo en esa barra hasta profesarle tanta devoción como al mismo marido, o mujer. Sigue leyendo